Matheo Gelves

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Por: Matheo Gelves – @TheoGelves

Un celular vibraba sobre la mesa. César Millán detuvo su sesión de adiestramiento para responder la llamada. Al otro lado de la línea se escuchaban fuertes ladridos, y una mujer que intentaba hablar en medio del alboroto. Casi en llanto y gritando la mujer dio su nombre; se llamaba Esperanza y le pedía ayuda al reconocido “encantador de perros”, suplicándole que agarrara el primer vuelo con dirección hacia su país con el fin de solucionar una fuerte crisis por la que pasaban. La mujer le comentaba que en su país existían cifras alarmantes de rebeldía de los canes hacia sus dueños, y éstos últimos, desalentados, creían no poder nunca más re-educar a sus perros. Al finalizar la angustiante llamada, Millán, horrorizado, accedió a ayudar a aquel pobre país que lo había conmovido tanto con su situación.

A las pocas horas, luego de haber hecho sus…

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