Queridísimo ‘Bolillo’:

Hoy recurro a ti porque sé que son muy pocos los que por estos días de celebración se acuerdan del aporte tan grande que le diste a nuestra Selección Colombia para que ésta clasificara nuevamente, luego de 16 años, a una copa del mundo, a la próxima cita mundialista, la más importante en el mundo del fútbol. Y casualmente fuiste tú el encargado de clasificarnos a aquel Mundial que hoy los colombianos recordamos como el último. Es como si estuviera escrito que tú, y solamente tú, fueras el único capacitado de llevar al equipo de todos los colombianos a la competencia madre de todos los fanáticos del deporte rey.

Pero existe una pequeña diferencia entre el proceso que nos llevó a los colombianos al Mundial de Francia 98 con el que nos acaba de instalar en Brasil 2014. En el camino para Francia, el profesor Hernán Darío Gómez dirigió todos los partidos que nos terminarían clasificando a la Copa del mundo. Pero en el camino para Brasil, curiosa y sabiamente, el profesor ‘Bolillo’ no dirigió un solo partido.

Sin embargo, antes de continuar con esta pequeña comparación, me gustaría hacer un breve repaso de tu carrera como director técnico, para mostrarle a la gente lo afortunado que somos todos los colombianos por tenerte como compatriota:

 

Tú, queridísimo ‘Bolillo’, que a Colombia clasificaste junto a ‘Pacho’ Maturana para el Mundial de Italia 90, y veíamos cómo de a poco nacía un técnico con carácter y frescos ideales. No te preocupes si la gente dice que clasificamos a ese Mundial por tener a jugadores como Carlos ‘el Pibe’ Valderrama, Freddy Rincón, René Higuita, Leonel Álvarez o Andrés Escobar, estoy seguro de que tus sabios conocimientos fueron los que lograron que pudiéramos a Alemania empatar y a octavos de final clasificar.

Tú, queridísimo ‘Bolillo’, que lograste tu primer título como técnico por allá en el año 91, cuando dirigías a Atlético Nacional, nos demostraste una vez más que eras un entrenador con proyección y credibilidad. Por eso es que hoy no entendemos cómo es que ese título es el único que tienes en tu historial, sabiendo que por tu decencia, constancia y conocimientos, fácilmente podrías estar compartiendo ideas con técnicos de élite mundial, como Pep Guardiola, el fenomenal.

Tú, queridísimo ‘Bolillo’, que nuevamente junto a ‘Pacho’ a Colombia lograste clasificar para el Mundial de Estados Unidos 94, eras uno de los encargados de manejar al mejor equipo colombiano de la historia, cuando nos catalogaban como candidatos para la Copa del Mundo ganar. Lastimosamente perdimos frente a Rumania y el local, ridículo tuvimos que pasar, y rápidamente a casa tuvimos que regresar.

Tú, queridísimo ‘Bolillo’, que por tus indescriptibles aptitudes e innumerables logros, quedaste encargado de nuestra selección tras la salida de Maturana, clasificaste a Colombia a la cita de Francia 98, lo que hasta el día de hoy ha sido nuestro último Mundial. No le pongas cuidado a los que argumentan que nos clasificaste porque ya contábamos con una base consolidada de jugadores, porque era difícil clasificar con todos esos pecadores. Nuevamente en primera ronda nos tuvimos que regresar, luego de que a Rumania e Inglaterra no pudiéramos derrotar. Pero no creas en los chismes que aseguran que no tuviste manejo de grupo, a pesar de que Faustino se voló de la concentración porque supuestamente en el equipo ‘no cupo’.

Tú, queridísimo ‘Bolillo’, que luego quisiste ir a dirigir a otro lugar, y para Corea y Japón 2002, y por primera vez en su historia, a Ecuador lograste clasificar. Qué logro aquel tan espectacular, ya nadie te podía criticar. Tan sólo te podían molestar, con que te afeitaras tu elegante bigote sin pesar.

Tú, queridísimo ‘Bolillo’, que un 6-1 en contra te obligó a renunciar, cuando en la Copa América de Perú 2004 a Ecuador buen fútbol querías poner a jugar. Luego quisiste seguir con tus experiencias internacionales, y a Guatemala en 2006 llegaste pensando que era un reto interesante. Lastimosamente, el país centroamericano no es tan futbolero como tú, porque de serlo, no te habrían acusado de gurú, cuando dos años después un seleccionado argentino sub 23 te bajó la luz, te clavó un 5-0 y ni siquiera te recibió un país como Perú.

Tú, queridísimo ‘Bolillo’, que a Colombia tuviste que regresar, luego de que con el nombre de La Debacle de Los Ángeles, los guatemaltecos tu exitosa experiencia tuvieron que catalogar. Independiente Santa Fe en 2008 te ofreció una oportunidad, y dos torneos tuviste que disputar. En ninguno de ellos entre los 8 pudiste clasificar, aunque seguramente fue porque los jugadores tu mensaje internacional no lograron captar.

Tú, queridísimo ‘Bolillo’, que luego, en 2012, el equipo de tus amores te dio la oportunidad de dirigir, y al Medellín subcampeón sacaste sin discutir. Pero seis meses más tarde te tuviste que ir, porque al equipo peleando el descenso casi lo ves morir. No creas en los que aseguran que el Medellín pelea descenso por tu culpa, seguramente la institución no estaba preparada para una figura prestigiosa y sabia como la tuya.

Tú, queridísimo ‘Bolillo’, que antes de dirigir al Medellín volviste al cargo que tanto anhelabas. A la Selección Colombia regresaste, para luego de 16 años, y junto a toda Colombia, a un Mundial clasificarte. Asumiste en 2010, para luego en 2011 la Copa América dirigir. Tuviste un desempeño digno de repetir, y a cuartos de final nos dejaste ir. Pero antes de arrancar la Eliminatoria, decidiste que era buena idea a un bar irte a rumbear. Llevaste a una compañera sospechosa y por beber un poco de más terminaste acariciándola de manera estrepitosa.

Tú, queridísimo ‘Bolillo’, que te viste obligado a renunciar porque un malentendido el país no supo interpretar. La Selección de urgencia a Pékerman tuvo que contratar, y Colombia felizmente al Mundial Brasil 2014 pudo clasificar.

Tú, queridísimo ‘Bolillo’, que pocos días después de la clasificación, declaraste valiente y cortésmente que “Me voy a montar en ese bus, así a muchos les duela”. No tienes por qué enojarte con nadie, si parte del proceso tú hiciste parte. Todos los colombianos debemos agradecerte, aparte, por la excelente idea de antes de las eliminatorias ir a rumbearte.

Así que por supuesto que en el bus debes montarte, porque si no hubieras renunciado por ser un extraordinario tomador social y la viva imagen del macho mexicano de comienzos del siglo XX, ningún colombiano podría amarte. Tampoco podrías en Brasil (de alegría) embriagarte, y ser ídolo como cuando al Mundial de Francia 98 a Colombia clasificaste.

 

Juan Pablo Gutiérrez de Piñeres

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