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Por: Christina Gómez Echavarría

Si señores, esta temporada tenemos algo verdaderamente revolucionario en la moda colombiana. Se trata de las nuevas tendencias, que aunque a primera vista parezcan lo mismo, llegan de dos extremos de diseño. Por un lado, y en la pasarela A, tenemos las ruanas. Esta prenda típica colombiana ha vuelto a relucir, especialmente en Boyacá, pero últimamente también se ha visto en Bogotá utilizando la carrera séptima como pasarela alterna. La razón de salir a la calle es que Juan Manuel Santos dijo que “aquí no hay desfile” y decidieron mostrar que sí. De accesorio para esta particular prenda se tienen papas, arroz y leche; aunque se pueden combinar entre sí. Recordemos que la mezcla de colores y tamaños está súper “in”. Se le tiene el bulto, la hectárea o el kilo nada más. Este estilo lo llevan los agricultores primordialmente, sin embargo también hay aquellos rebeldes de las altas clases bogotanas que han estrenado la ruana y han optado por accesorios importados como zapatos Adidas, cachucha Nike, y celulares iPhone. Los expertos recomendamos los productos nacionales, pero cada cual con su gusto.

En la pasarela B tenemos las capuchas. Aunque también se ha visto en épocas anteriores, volvemos a ver este fenómeno en las calles. La capucha tiene la ventaja de proteger el rostro, ocultar la identidad y aumentar el misterio. Viene en diversos colores, generalmente se usa en las edades juveniles, y es muy popular entre los estudiantes. Los accesorios que más van con la capucha es la papa bomba, los aerosoles de varias tonalidades y cocteles de molotov. También se pueden mezclar y combinar estos accesorios a su gusto, su fuerza y su identidad revolucionaria.

Lo que más nos gusta de esta nueva tendencia es que no solo trae consigo una definida moda, sino también una ideología; como lo vimos con el movimiento punk en los años 70. Las ruanas son pacíficas y buscan llevar su moda e ideología caminando por la pasarela urbana. Buscan un mayor ingreso por sus productos ya que se están viendo perjudicados por aquellos que usan ruanas y accesorios importados de Estados Unidos. Es una moda que se está viendo perjudicada por el imperialismo yanqui y los bajos aranceles. Se degrada cada vez que se mezcla con productos extranjeros y los diseñadores de alta costura imploran a los colombianos volver a sus raíces; el “vintage” volvió.

Los encapuchados por su parte, tratan de integrarse a la pasarela urbana de las ruanas. Sin embargo, no se debe confundir las dos tendencias. Los encapuchados vienen con tendencias violentas, vandálicas y sin conciliación. Sus ideales no son totalmente claros y están tratando de invadir la moda de las ruanas, y lo han logrado. Sus accesorios son tan extravagantes que están opacando la simplicidad de las peticiones de las ruanas. Definitivamente, los medios de comunicación los han confundido, y han dado mucha mas importancia a las capuchas.

El Presidente Santos asistió a la pasarela desde un helicóptero, analizando las diferentes tendencias desde lo alto y ha dado su veredicto. Entre las dos prefiere las ruanas, ya que como buen colombiano está dispuesto a ayudar a que la moda de las ruanas perdure, y como buen presidente usará su ruana con un pin de la bandera tricolor; pero Santos usará accesorios mezclados ya que acompañará sus papas con una deliciosa “kétchup” americana. Era de esperarse, gracias a su TLC (Tratado de Libre Costura) con uno de los diseñadores de moda más influyentes, Barak Obama. Sin embargo Santos se ve en problemas, ya que su alianza es difícil de retroceder o de cambiar. Debió haber predicho el cambio en la moda nacional.

Santos habló negativamente sobre las capuchas ya que claramente el presidente es algo más tradicional y expresó que “es inaceptable que las acciones de algunos afecten a la mayoría”, porque las capuchas estaban opacando las ruanas y ocasionaron desordenes con decenas de heridos y a dos muertos.

Se nota que al Presidente Santos le gusta su moda conservadora y continúa pensando que el negro va con todo. El ESMAD es un grupo que nunca ha cambiado su moda de vestir, y el día después de la pasarela urbana, ordenó que este grupo estuviera presente por toda Bogotá a ver si se nos quita la modernidad de las nuevas prendas. El ESMAD viene con armazón uniformemente negro, con cascos y escudos como accesorios.

Al fin de cuentas, todas las modas se mezclaron al llegar a la Plaza de Bolívar, y cuando se empiezan a mezclar los accesorios, todo puede pasar. Quien dijo que entre gustos no hay disgustos, estaba seriamente equivocado. El gas lacrimógeno hizo que cualquier prenda fuera imponible, y las tendencias empezaron a chochar entre sí, los pacíficos se volvieron violentos, los violentos salieron corriendo asustados, y el ESMAD que trató de imponer su moda durante dos días utilizando la fuerza, se vio en la obligación de actuar e impuso su moda al final con algo de justicia.

Argumentación por Analogía

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