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Estimadísimo señor alcalde,

Creo que la modificación que usted ha venido planteando al Plan de Ordenamiento Territorial es un proyecto bastante ambicioso y polémico. A pesar de que el Concejo de Bogotá se lo tumbó en el mes de junio, usted se puso su mejor pinta de dictador y firmó por decreto la modificación pasando por encima de muchos. Debo recordarle que esa firma representa la reescritura de aproximadamente el 90% del POT actual y creo que no se trata de una simple modificación como usted ha dicho. No le voy a pelear ni le voy a decir que se ha cometido prevaricato. Si los fallos judiciales han sido favorables, tengo plena certeza de que los jueces de este país son totalmente transparentes y siempre de acuerdo con la ley.

Bogotá es una ciudad en constante crecimiento y es perfectamente válido que esté pensando en mejorar las condiciones de vida de los habitantes. Es más, estoy de acuerdo con las declaraciones del concejal Miguel Uribe Turbay, con quien ya ha tenido sus debates en Twitter,  quien afirmó que “hay aspectos del modelo de ciudad con los que nadie podría estar en desacuerdo pero lo que hay en el POT no es lo que dice en la teoría”. Me parecería ridículo que no pensara en proyectos de ordenamiento territorial, salud y educación para mejorar el desarrollo urbano pero sí quiero mencionarle un punto en el que debería reflexionar.

Por favor tome en sus manos la pequeña modificación de un poco más de 400 páginas. Ubíquese en la parte de vivienda de interés prioritario. ¿Cómo así que de ahora en adelante habrá cargas para los constructores que deberán ceder el 20% del área construida para desarrollar viviendas para los más pobres y si no aceptan entonces deberán dar el equivalente en dinero al Distrito para que las construya? Déjeme decirle que esto es ridículo y que acabará con la construcción en la ciudad. Me han contado algunos amigos constructores que si no le tumban el proyecto se van felices a construir lejos de aquí.

No me imagino comprar un apartamento nuevo en estrato 4, 5 o 6 y convivir con personas de estrato 1, 2 o 3. ¿Significa esto que en el parqueadero del edificio va a haber una zorra en el 201 y un Mercedes-Benz en el 303? ¿Podré llamar a la empleada de servicio doméstico en horario extralaboral a ver si sube a preparar un tintico? Si no es así, por favor señor alcalde, explíqueme cómo funciona y si ya hizo la prueba piloto en su residencia. Bueno, y otra cosa. Si soy constructor y decido dar el equivalente en dinero al Distrito, que digamos en un proyecto de diez mil millones, tendría que dar la modesta suma de dos mil millones, ¿quién me garantiza que esas viviendas se van a construir y que la plata no va a terminar en contratistas como los respetables Nule?

Ya se ganó enemigos como el Ministro de Vivienda, Luis Felipe Henao, quien criticó sus acciones y aseguró que la norma debía ser demandada. Ya se ganó una pelea con Santos después de su respuesta vía twitter: “Amenazas del ministro Henao implican una ruptura entre el gob nacional y el distrital, espero presidente de la República reflexione”. Póngase en los pantalones de los ciudadanos, no se convierta en un Chávez y, en vez de decirle al presidente que reflexione, hágalo usted y no acabe con uno de los sectores más importantes para la economía y desarrollo de Bogotá.

Atentamente,

Un ciudadano preocupado

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