EL PODER DEL BOLILLO

 

POR: VERÓNICA ORLANDO

La Policía Nacional de Colombia  es una de las instituciones con más poder y representatividad dentro de nuestra sociedad. Su papel principal  es estar a cargo de la nación y velar por nuestra seguridad manteniendo las condiciones necesarias para el ejercicio de las libertades públicas, prometiéndonos una convivencia pacífica pero, ¿realmente se está cumpliendo este servicio?

Hace un mes, uno de mis mejores amigos se fue a rumbiar a la zona rosa de Bogotá. Antes de entrar a uno de los bares más reconocidos decidió comprar una caja de cigarrillos a uno de los vendedores ambulantes que estaba ubicado en un anden muy cercano.

La cajetilla costó $7.000 y él al no tener más sencillo pagó con un billete de $50.000 y el cambio no estaba bien así que mi amigo le dijo al vendedor que por favor le diera bien las vueltas. El vendedor se puso bravo y mi amigo también, de por sí el es muy “alzado” y no iba a dejarse robar de semejante manera.

Le habló fuerte y cuando menos lo esperó sintió un golpe muy fuerte por su espalda. Un policía le había pegado porque había visto desorden publico, cuando lo único que estaba pasando era una discusión por unas vueltas mal contadas. Él, sin pensarlo le respondió a este policía con un golpe en la cara lo que llevó a este a meterlo a la fuerza en una camioneta de la policía.

Su mejor amigo se encontraba con él y sin entender porqué se lo llevaban el se montó con el en la camioneta y llegaron al CAI de la carrera 11 con 87. Acá fue el lugar donde mi amigo dice que nunca había rezado tanto, pues el trato recibido por los policías era absurdo.

Los encerraron en el baño, les pegaban patadas, puños y hasta llegaron a escupirlos. Estos dos jóvenes solo pedían perdón y las demás personas que se encontraban el CAI por diferentes delitos grabaron todo a escondidas, pues realmente es impresionante como gritan, lloran y son humillados por parte de quienes se supone que deben velar por los ciudadanos.

Al hablar con mi amigo, él está consciente que cometió un error al haberle pegado al policía después de haber recibido semejante golpe, pero afirma que el policía no tenia ningún derecho en pegarle, pues primero tuvo que haberlo arrestado y ni siquiera, porque el no estaba cometiendo ningún delito, solo le estaba pidiendo al vendedor que por favor le diera bien las vueltas.

Este caso aún no ha terminado pues en el momento de “conciliar” la salida del CAI con los policías, mis dos amigos pusieron denuncia porque ellos les robaron los celulares y las billeteras y demandas, por otro lado los policías también demandaron a los jóvenes porque también tuvieron daños.

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