¿Es Twitter una ganancia para la sociedad?

Por: Andrés Correal Díaz

Si bien es cierto que las redes sociales se han convertido en la mejor manera para expresarse, contactarse e informarse, también es claro que la información se ha ido tergiversando y simplificando cada vez más.
Hoy día,Twitter es un medio de información vital para los colombianos. Los hechos relevantes, las protestas, los avisos de precaución y demás se resumen a 140 caracteres pero ¿Dónde queda el fondo de la información, el sustento de los hechos, la veracidad de la misma? El correr informativo es increíblemente veloz, más que la página web de un periódico, sin embargo el hecho de consumir dos oraciones de opinión dan para pensar cualquier cosa.
Por supuesto cada uno decide a quién seguir y qué leer pero la basura que recorre la red social es abismal. Falsas acusaciones, opiniones que atacan y vulneran la estabilidad de una sociedad, y más una tan permeable como la colombiana, son la razón para que nadie sepa o entienda qué ocurre en el país. No es lo mismo acudir a cuatro fuentes especializadas de un tema a tener una bolsa repleta de oraciones; esa percepción de la libertad de expresión no es sinónimo de escribir barrabasadas por causar un revuelo en la comunidad.
Pronunciamientos de figuras como Álvaro Uribe, el rey del trino en Colombia, o del presidente Santos evidentemente son de interés nacional pero sus discusiones de patio de colegio son la prueba fehaciente de que esta red social en vez de culturizar, degradan al Estado colombiano. La cantidad de chismes y difamaciones son impresionantes, el ring de batalla de muchas figuras, no sólo políticas sino de todo campo, es esta plataforma. Por ende ¿en quién creer a la hora de leer si todos hablan lo que quieren?
Claro, Twitter no es sólo negativo. El acceso y la falicidad de comunicación es impresionante y las movilizaciones que ha logrado en Colombia son de enaltecer. Además, el comercio de muchos empresarios, pymes y grandes industrias, se ha incrementado por el rápido acceso a la población.
Sencillamente la fuerza de esta red social, y de las demás, es incontenible; este es un país hambriento de información lo que queda en duda es si queremos comer todo lo que nos boten o más bien, seleccionar y esquivar muchos de esos dardos informativos que siguen contaminando el entorno de una sociedad en proceso de reconstrucción.

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